Alebrijes en Cuadratines

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Mujeres y las elecciones

En abril de 1955 la revista IF, dedicada a la Ciencia Ficción, publicó el cuento de Isaac Asimov titulado “Sufragio universal” –“Franchise”, su título original–, donde se establecía que en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de noviembre de 2008 ya no se convocarían a todos los ciudadanos a sufragar, sino que una supercomputadora bautizada como Multivac escogería a una sola persona para deducir cuál sería el resultado si votase todo el pueblo.

De acuerdo al escrito, en ese hipotético futuro, la ciencia computacional podría realizar importantes predicciones, siempre que a los ordenadores se les suministrasen todos los datos necesarios. Y es que esa máquina, que tendría un control de casi toda la información del país a todos los niveles, solo necesitaría determinar “el factor humano” para realizar tal predicción.

Para ello, durante tres horas se entrevistaría al votante determinado como representativo acerca de los más diversos temas para ponderar este factor. Pero no sería cualquier persona al azar, en esta historia sería un ciudadano común de nombre Norman Muller. Se dice que Asimov se inspiró en la correcta predicción por parte de la computadora Univac I en las elecciones presidenciales de 1952, donde ganó ampliamente Dwight D. Eisenhower, predicción quizás no muy arriesgada, pero con mérito al venir de una máquina tan limitada en ese entonces.

Pero, como dicen, la realidad supera cualquier ficción, en Estados Unidos dio inicio un movimiento nombrado como “household voting”, el cual ya se extendió a otras partes del mundo para que en las elecciones en lugar de que todos, hombres y mujeres, acudan a las urnas para emitir su sufragio, sea el varón jefe de familia sea quien emita su voto, para así limitar la participación de otros integrantes, en particular evitar la participación de las mujeres.

Este movimiento inició cuando Erika Kirk, empresaria estadounidense de ultraderecha, durante la cumbre anual de Turning Point USA, asociación que dirige, defendiera públicamente que los hombres deben ser “el jefe espiritual del hogar”. basándose en conceptos bíblicos, lo cual generó la indignación de diversos sectores sociales así como en las redes.

Kirk respaldó a la influencer Savanna Faith Stone, quien en The Pocketodcast en agosto de 2025 expresó que “mi sistema del voto ideal sería un voto por familia, un hogar, un voto. El esposo sería quien decidiera en última instancia, pero creo que los dos deberían compartir las mismas opiniones políticas y religiosas. No creo que eso sea renunciar a tu poder”.

En esa reunión donde participaron cerca de dos mil mujeres conservadoras Stone, una de las invitadas de Kirk, reiteró su postura de que el feminismo constituye “la mentira más grande” que les vendieron a las mujeres y su único propósito real ha sido el de “debilitar la institución familiar y el matrimonio”. Recuérdese que en Estados Unidos las mujeres obtuvieron el derecho al voto en 1920, con la ratificación de la Decimonovena Enmienda a su Constitución.

Esta idea forma parte del movimiento tradwife –abreviatura de “traditional wife”, “esposa tradicional”–, tendencia cultural y de redes sociales que mujeres promueven o adoptan una vida inspirada en los roles tradicionales de género, donde ellas se dedican al hogar, crianza de los hijos y cuidado de la familia, mientras el hombre asume el papel de proveedor económico.

Académicas, economistas y activistas en defensa de los derechos humanos consideran que con esta tendencia las mujeres quedan en extrema vulnerabilidad, ya que al renunciar a sus carreras profesionales y ceder el control de sus vidas a sus parejas, borran décadas de luchas feministas donde utilizaron la autonomía como un escudo contra la violencia de género.

En México y Latinoamérica el concepto aún no es tan popular, pero existen ideas similares donde mujeres asumen el término “mantenida”, para nombrar despectivamente a una persona adulta que vive total o parcialmente del dinero y el trabajo de otra, sin aportar ingresos propios, como es el caso de la mujer que depende económicamente de su pareja.

Incluso dos militantes panistas –de los cuales el partido se deslindó–, formularon ideas similares: Javier Albarrán respaldó la propuesta de un voto por familia, mientras la abogada Natalia Torres fue más allá y planteó aplicar un examen como requisito indispensable para tramitar la credencial de elector, “con el fin” de eliminar la brecha de educación en estos temas.

Este asunto fue abordado por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien en su mañanera del 20 de julio, calificó a las propuestas como “absurdas, regresivas, porfiristas y antidemocráticas”. Incluso, consideró que “en el fondo lo que hay es un odio al pueblo, porque ellos lo que quieren es que gobierne la élite en México”. También rechazó las propuestas para condicionar el voto a ciertos sectores sociales por representar lo contrario a la democracia.

Por su parte el Instituto Nacional Electoral (INE) recordó que el 3 de julio se cumplieron 71 años de que en 1955 –coincidentemente el mismo año en que se publicó el cuento de Asimov–, las mexicanas votaron por primera vez en una elección federal, para marcar la transición del derecho normativo al ejercicio efectivo del sufragio femenino, para así transformar la integración del Congreso y apoyar la mayor pluralidad en los órganos legislativos.

Además, en la jornada electoral de junio de 2024 la participación de mujeres fue del 64.3%, mayor a los hombres (54.8%), según el Estudio Muestral de Participación Ciudadana.

Si bien la predicción de Asimov no se cumplió totalmente, en parte anticipó lo que las mujeres conservadoras proponen. Lo mejor es que esa iniciativa difícilmente prosperará.

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