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  • UNAM, ¿Y LOS PATERFAMILIAS?

Y LOS PADRES DE FAMILIA?- Por la controversia en la aplicación de exámenes de admisión a aspirantes a ingresar a la UNAM, se adjudican culpas a todos, empresa del servicio, alumnos acudiendo a “trampas” de inteligencia artificial, ¿y los paterfamilias?

¡Qué lástima!, pues se supone que los aspirantes NO SON DE PROBETA, y hasta ayer no se ha escuchado opinión alguna de madres y padres de familia disculpando, aceptando o aclarando lo relacionado al error de la empresa tecnológica que, con presupuesto millonario, ganó el concurso en la UNAM.

Por edad o lo que usted quiera, difícilmente habrá aspirantes a aceptar que con apoyo de sus computadoras o consejos a distancia de “expertos”, recibieron ayuda tramposa para resultar con aciertos cien por ciento correctos en esos exámenes de admisión. Tener valor civil de aceptarlo, menos.

No vaya a salir con la casi generalizada respuesta de alguna madre de familia que cuando es requerida en la primaria donde estudia el hijo que cometió alguna TRAVESURA, la respuesta inmediata es “no maestra, mi hijo es incapaz de lo que lo acusa, en la casa se porta bien y no dice malas palabras”, o algo así.

Las más altas autoridades de la Máxima Casa de Estudios encabezadas por su rector Leonardo Lomelí Vanegas, han hecho lo posible para buscar una solución inteligente, que evite aumentar la inconformidad.

Incluso la Secretaria General Patricia Dávila Aranda, primera mujer en alcanzar ese cargo, ha tenido el nivel profesional de la discreción, para RENUNCIAR sin ahondar en los motivos, visibles para unos, pero seguramente no todos conocidos. Por el bien de su universidad, ojalá siga con esa actitud.

Pero es necesario y hasta por salud social, que los padres de familia adoptaran alguna postura sobre el particular, pues como mayores de nuevas generaciones en formación, resulta positivo escuchar sus consejos para y errores en los que algunos jóvenes cayeron, por evitar el rechazo académico en la UNAM.

Malo y no tanto, resulta ejemplificar lo académico con la diversión.

Al inicio de los SETENTAS y con motivo del inolvidable AVANDARAZO, que escandalizó a las BUENAS CONCIENCIAS, muchas de las cuales encontraron eco en los MEDIOS DE COMUNICACIÓN, abundando críticas al gobierno, -del estado de México en esta caso-, culpándolo del caos que imperó en Valle de Bravo.

Ese “escándalo” se limitó a dos días con sus noches, a escuchar música rocanrolera y, -para  evitar críticas-, aceptar excesos de alcohol y droga, mariguana como estupefaciente más dañino de entonces, por grupos minoritarios, no todos los asistentes.

No me lo contaron, lo vivimos como reporteros, otro colega generacional y este tecleador.

“Antes que condenar, preguntémonos los padres, qué nos ha faltado hacer para que los hijos busquen esos desahogos”, respuesta del gobernador Hank González.

revistaagoramexiquense@gmail.com

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