Maullidos Urbanos

Desperdicio de comida
Con el objetivo de disminuir el hambre en el mundo, desde 1979 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), celebra cada 16 de octubre el Día Mundial de la Alimentación, cuyo lema para este año es “Innovar hoy para nutrir mañana” y, además, también se ha planteado en su Agenda 2030 el objetivo de alcanzar el hambre cero.
De acuerdo ese mismo organismo, se calcula que en todo el planeta viven 672 millones de adultos y 124 millones de menores con obesidad, además cuarenta millones de infantes menores de cinco años padecen de sobrepeso, lo cual se ha generado por un importante cambio en la dieta de las personas, particularmente las residentes en zonas urbanas. Se considera que esta situación es por el aumento de la comida rápida en lugar de la preparada en casa donde frutas y verduras han sido sustituidas por harina, azúcar, grasas y sal.
Pero dentro de este tema hay otra perspectiva que debe ser analizada, no solo es el consumo excesivo de calorías por los alimentos procesados y poco saludables, también debe ser considerado el exceso de comida, que no se consume y va directo a la basura.
Sucede que de acuerdo con la Red de Banco de Alimentos México (BAMX) al año, paradójicamente, en nuestro país mientras más de treinta millones de toneladas de alimentos aptos para ser consumidos se pierden o son desperdiciados, más de cuarenta millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria.
Esa misma organización puntualiza que en México se desperdician aproximadamente 80 kilogramos de alimento por persona al año, cifra superior al promedio mundial que es de 67 kilogramos, pérdida existente no solo en los hogares, también se presenta en toda la cadena de suministro, originada desde el campo y los centros de distribución hasta llegar a los restaurantes, comercios y consumidores.
Mariana Jiménez, directora general de la red BAMX, el desperdicio no puede entenderse solo como un problema de una etapa de la cadena. Ejemplificó que en los hogares intervienen factores como compras no planeadas, comprar más alimentos de los necesarios, no revisar lo existente en la despensa o el refrigerador y desconocer métodos adecuados de conservación.
Precisó que en México se pierden al año más de treinta millones de toneladas de alimentos aptos para consumo humano a lo largo de toda la cadena de valor, cifra que integra los 20.4 millones de toneladas contabilizadas en la cadena de suministro previo al hogar y más de diez millones de toneladas desperdiciadas directamente en las casas.
Para Cheaf –aplicación móvil que conecta comercios de alimentos como restaurantes, panaderías, supermercados y pastelerías, con usuarios para rescatar comida excedente o próxima a vencer con descuentos de entre el 50% y el 70%–, en una encuesta del desperdicio de alimentos en América Latina 2026, establece que 42.6% de los mexicanos reconoció desperdiciar alimentos al menos una vez por semana, frente a 27.5% en la medición anterior.
Puntualizó que en la república los alimentos más desperdiciados son la comida cocida o sobrantes, con 61.7%; frutas y verduras, 51%; pan y panadería, 17.5%; lácteos y huevos, 4.9%; productos envasados, 4.4%; y carnes y pescados, 2.6%.
Sin duda resulta lamentable el desperdicio de comida lo cual debe ser motivo de reflexión en el Día Mundial de la Alimentación, pero además debe considerarse la inversión que representa tanto al adquirir esos productos como en su preparación –por ejemplo, consumo de electricidad en refrigeradores, licuadoras, hornos de microondas así como de gas–, lo cual es un gasto perdido pero no incluido en todo este proceso.
Así que lo más recomendable es adquirir únicamente los productos alimenticios que pueden ser consumidos, con lo cual además de evitar su desperdicio su bolsillo se lo agradecerá al no gastar más dinero en lo que no se va a ingerir ni aprovechar debidamente.
