Maullidos Urbanos

Lenia Batres, magistrada incómoda
La participación de la ministra Lenia Batres al interior de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), se ha tornado en una presencia incómoda, donde ni el presidente Hugo Aguilar logra controlarla en las sesiones del Pleno para que acepte las votaciones en contra de sus ponencias, como sucedió el pasado lunes cuando se debatió el tema de la cosa juzgada.
A pesar de que la Suprema Corte determinó que las sentencias emitidas por las extintas Salas del Alto Tribunal, así como por el Pleno, son inatacables, aún se tiene pendiente por discutir el análisis de la figura de la llamada “cosa juzgada fraudulenta”, defendida totalmente por Batres, pero es un término que no ha sido definido con toda propiedad.
En su proyecto la ministra proponía que no procede el recurso de revisión contra sentencias dictadas por la Suprema Corte, ya sea en Pleno o a través de sus entonces Salas, pero agregó el párrafo 52, el cual provocó el debate. Cito: “… es importante precisar que este pronunciamiento no prejuzga sobre el criterio que la nueva integración de esta SCJN pudiera adoptar en torno a la figura de la cosa juzgada fraudulenta, prevista expresamente en diversas legislaciones locales y en el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, e implícita en otros ordenamientos a partir de los elementos esenciales de validez de los actos jurídicos…”
Aunque por unanimidad el Pleno avaló que las sentencias de la Corte y de las extintas Salas no se pueden combatir como propuso la ministra ponente, en la votación siete ministros se pronunciaron por eliminar ese párrafo a lo que se opuso Batres, porque el asunto ya se había votado. Pero como el ministro presidente Hugo Aguilar no consultó antes de la votación si el párrafo debía someterse a discusión, provocó otra discusión.
Incluso, para refutar a Batres la ministra Yasmín Esquivel Mossa dijo que las decisiones votadas en la Corte no representan ni deben ser la voluntad individual de quien presentó el proyecto. Recalcó que al dictarse una sentencia no se dirigen a los justiciables a nombre propio, sino como órgano colegiado, donde la mayoría decide frente a un proyecto que solamente es una propuesta, por lo cual al dictarse la resolución correspondiente se conviete en verdad jurídica para ese Alto Tribunal.
Por ello anterior, Aguilar Ortiz propuso varias alternativas, como returnar el asunto a otro ministro para engrosarlo, o que Lenia Batres dejará claro que siete ministros estaban en contra de dicho párrafo y pidieron su eliminación. Al no alcanzarse los votos para que el engrose lo hiciera otro ministro, Batres deberá dejar claro la mayoría pidió la eliminación del párrafo.
Debo aclarar que no soy abogado, conozco las leyes de forma general, pero considero que como el Pleno de la Suprema Corte opera como un órgano colegiado, donde el voto mayoritario es el que debería proceder, y si la mayoría optó por eliminar el párrafo impugnado, entonces se debería proceder y desecharlo, pero la ministra Batres lo rechazó e insistió en que debe permanecer en la sentencia final.
Entonces ahora existen varias dudas, como el hecho de que no existe una definición clara de lo que sería la “cosa juzgada fraudulenta” o quién podría establecerla, lo cual de ninguna forma beneficia a la correcta y adecuada impartición de justicia en México, además de cómo se procederá con la adición de ese párrafo forzado por voluntad personal.
Lo que sí se debe destacar es que Batres actúa como si fuera poseedora de la verdad única y absoluta, donde sus apreciaciones son las que deben prevalecer, pasando sobre el punto de vista de los otros ministros, incluso podría considerarse que ya no tiene el respaldo de otros que, presuntamente, deberían coincidir con su perspectiva legal.
Más lo peor es que sí Batres así se comporta como una ministra más de la SCJN, la interrogante sería ¿cómo procederá dentro de poco más de un año y medio, cuando de acuerdo a lo establecido, asuma la presidencia? Sin duda, es de esperar que actuará más con motivaciones ideológicas que como una verdadera impartidora de justicia.
