Maullidos Urbanos

Ministra del pueblo, reprobada
De acuerdo con un estudio de opinión realizado por LaEncuesta.mx y difundido por el portal Polls.mx, Lenia Batres, la autonombrada “Ministra del pueblo”, resulta ser la integrante peor evaluada de los nueve miembros de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) al recibir el 23.4% de las calificaciones negativas.
Este es el resultado tanto de sus polémicas intervenciones como de sus berrinches y ausencias de las sesiones del Pleno donde, por ejemplo, este martes abandonó la sala y su lugar quedó vacío durante la discusión de diversos asuntos jurisdiccionales, situación que se agrega a su historial de ausencias y salidas anticipadas desde 2025, las cuales repercuten en el avance de los trabajos del máximo tribunal.
Según las dos mil entrevistas telefónicas efectuadas a nivel nacional con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de más/menos 3.5%, en segundo lugar de ministros reprobados es el presidente Hugo Aguilar Ortiz, con una calificación de 21.2%, es decir que entre los dos ministros suman casi la mitad de la evaluación reprobatoria.
En el tercer escalón se colocó a Yasmín Esquivel con 15.9%; en cuarto, Loretta Ortiz, con 10.4%; en quinto, Arístides Guerrero con 7.5%; en sexto, María Estela Ríos con 5,1%; en séptimo, Sara Irene Herrerías con 4.7%; en octavo, Giovanni Figueroa con 3.9%; y quien recibió menos opiniones en contra fue Irving Espinosa con 2.8%. El renglón de no sabe o no contestó se integró con el 5.3% de los encuestados.
Sin aceptar que resulte una coincidencia, los primeros cuatro reprobados son ministros totalmente identificados con el lopezobradismo, lo cual podría considerarse como un tácito rechazo a todos ellos, quienes fueron ampliamente respaldados con los “acordeones” durante las elecciones del año pasado para elegir a los nuevos integrantes de la SCJN.
Más allá de evaluaciones personales, al cuestionar a la ciudadanía de cómo califica el desempeño de la nueva Corte, existe una opinión mayoritariamente negativa: 32.1% lo estima “muy mal”; el 16.7% de “mal”; el 23.5% de “regular”; solo 15.3% dice que va “bien” y el 8.2% de “muy bien”. Así, casi cinco de cada diez personas reprueban su desempeño, lo cual demuestra un problema de legitimidad pública que impacta directamente en la confianza institucional.
Incluso, la opinión pública no percibe mejoras en el sistema judicial: 27.2% cree que el sistema es “mucho peor”; 14.1% dice que es “peor”; 39.8% lo ve igual y menos del 10% percibe alguna mejora. Es decir, más de ocho de cada diez ciudadanos consideran que la justicia ha empeorado o no ha mejorado, un dato clave para el análisis político-institucional.
Podrán cuestionarse a estas encuestas, pero tanto el gobierno federal como el partido Morena deben tenerlas muy presentes, para definir quienes serán los “respaldados” para las próximas elecciones judiciales programadas para 2027.
Mientras aún no cumple los seis meses la nueva SCJN ya registra un importante y muy negativo lastre, del cual todos sus integrantes deberán de liberarse para cumplir eficientemente con todos propósitos y objetivos planteados en esta nueva etapa del Poder Judicial, sí es que pueden.
