Cimiento de Letras

Reflexiones con motivo del día del periodista
Hace cosa de 40 años, la Asociación de Periodistas del Valle de Toluca (APVT), llevó a cabo su primera cita con aspirantes a la gubernatura de la entidad, para que expusieran en un debate los asuntos más relevantes de sus respectivos programas de gobierno.
En ese entonces existía en el país lo que Vargas Llosa denominó como la dictadura perfecta, al evento acudieron representantes de los partidos políticos que participarían en la elección estatal, con excepción del PRI.
Así que 40 años después, las excepciones siguen confirmando la regla.
Para entrar en materia, me tomaré la libertad de hacer un breve viaje retrospectivo a través de la historia de nuestro país y recordar sólo algunos pasajes de relevancia, mismos que no han perdido vigencia y son por así decirlo, fuente de inspiración y, referencia obligada en la temática que hoy nos ocupa.
La larga lucha por lograr el derecho de la libertad de expresión, tuvo sus inicios desde la época de la Colonia, con el arribo de la primera imprenta a nuestro continente. Se contaba ya con el instrumento y se tenía también un selecto grupo de pensadores e intelectuales.
Por rescatar algunos mencionaré a Fray Servando Teresa de Mier conocido también como “pico de oro” sin duda uno de los grandes oradores y pensadores de nuestra historia, excomulgado y preso en varias ocasiones, todas ellas por manifestar sus ideas, las cuales chocaban con el gobierno religioso de esa época, incluso fue denostado por dudar de las apariciones de la Virgen de Guadalupe. La de Mier, es una historia singular e interesante.
Ahora me ubicaré en el Estado de México, en los inicios de la lucha por nuestra Independencia, en la vecina población de Sultepec, un 11 de abril de 1812, José María Cos, edita el segundo periódico insurgente de América y el primer periódico de la entidad, el Ilustrador Nacional.
La proeza de Cos, está llena de sacrificios y de valentía, aunque también preso es obligado a retractarse de sus ideales.
Dentro de nuestro periplo por la historia, en el ciclo de la revolución mexicana, las figuras de los hermanos Flores Magón ocupan un sitio sobresaliente en la lucha por la libertad de prensa, sin dejar de reconocer a un puñado de intelectuales y de periodistas que a través de sus diarios se atrevieron a señalar los errores e inconsistencias del gobierno en turno, cumpliendo con la obligación moral y profesional de todo periodista.
Y que decir de Belisario Domínguez, paladín de la libertad de expresión, figura no en la lucha que no es privativa de un sector, sino un derecho de todos los ciudadanos.
La época post revolucionaria también tiene representantes dignos de mención que aportaron mucho a una lucha aún no acabada y que todavía en nuestros días sigue cobrando víctimas, aunque esta no sea la ocasión para hacer una apología de todos los periodistas caídos por el simple hecho de cumplir con su deber.
Para terminar este viaje relámpago por la historia de nuestro patria, diré que en la actual época, destacan por méritos propios las figuras de Julio Scherer, Manuel Becerra Acosta y de Manuel Buendía Téllez Girón.
En este momento el reclamo está vigente, las nuevas generaciones de diaristas, no concebimos la democracia sin la libertad de prensa, nosotros los historiadores de lo inmediato, los detonadores y forjadores de conciencias y de criterios, estamos de pie y en lucha.
Un periodista es un libre pensador que exige y reclama espacios ajenos a toda presión, para cumplir la obligación primigenia de su profesión, que es la de servir al pueblo con la verdad aunque le cueste como dijera Winston Churchill: sangre, sudor y lágrimas.
La libertad de expresión se consagra en nuestras leyes, pero muchos gobernantes la violan en los hechos.
La interrogante es: de favorecerle el voto ciudadano y de asumir la gubernatura del estado, cual es su opinión en torno a la problemática de los comunicadores sociales y sobre todo el compromiso que asumiría ante la sociedad para garantizar a plenitud el avance democrático de la libertad de expresión.
