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Regreso a la Luna
Si todo sale conforme a lo programado, el próximo miércoles 1 de abril despegará la nave Artemis 2 con cuatro astronautas que deberán llegar a circunnavegar a la Luna y regresar a la Tierra diez días después, acción que representa el inicio del programa para que una persona vuelva a pisar a nuestro satélite natural, como parte de la futura conquista de su polo sur y sentar las bases para, posteriormente, trabajar en la llegada de humanos a Marte.
De acuerdo a lo planeado, la nave además de sobrevolar el lado oscuro de la Luna –la cara que nunca vemos desde la Tierra–, también servirá para probar las nuevas capacidades técnicas de la agencia. Por ello, Artemis 2 debe demostrar cinco capacidades clave: sostener a la tripulación durante el vuelo y en su regreso seguro a la Tierra; operar los sistemas esenciales para una campaña lunar tripulada, desde infraestructura terrestre hasta hardware espacial; recuperar los datos de vuelo y utilizarlos en misiones futuras; y lo más crítico en caso de un escenario crítico cómo activar un sistema de emergencias eficaz, además de verificar subsistemas y validar datos emergentes.
Históricamente fueron seis viajes a la Luna, donde entre 1969 y 1972 un total de doce astronautas caminaron en su superficie gracias a las misiones Apolo desde la 11 hasta la 17, a excepción de la 13, la cual por fallas en la nave solo la circunnavegó y pudo regresar a la Tierra.
Así el ser humano, entre 1969 y 1972, ha visitado la Luna un total de seis veces –todas con misiones tripuladas del programa Apolo de la NASA–, cuando un total de doce astronautas caminaron sobre la superficie lunar. El primer alunizaje fue el 20 de julio de 1969, con Neil Armstrong y Edwin “Buzz” Aldrin, y el último en diciembre de 1972, con Eugene Cernan y Harrison Schmitt, es decir hace más de 53 años.
La tripulación de Artemis II la integran el comandante Reid Wiseman, piloto de la Armada, quien ya vivió en la Estación Espacial Internacional (ISS) y realizó dos paseos espaciales; el piloto Victor Glover, aviador naval que ha vivido la ISS; la especialista de misión Christina Koch, científica e ingeniera de instrumentos espaciales con el récord femenino de vuelo espacial individual más largo con 328 días; y el especialista de misión Jeremy Hansen, piloto de la Real Fuerza Aérea Canadiense, primer originario de esa nación en viajar a la Luna.
A diferencia de las anteriores misiones, cuando la distancia media de la Luna era de 240 mil kilómetros, en el caso de Artemis 2 estará en su punto más lejano, a unos 250 mil kilómetros, por lo que su tripulación viajará más lejos de la Tierra que nadie antes.
Hace tres años la nave Artemis 1 realizó su primer y único vuelo de prueba tripulado por dos maniquíes a quienes nombraron Helga y Zohar, cuya principal función fue medir las dosis de radiación. Fue una misión totalmente a distancia, sin astronautas vivos, pero resultó exitoso ya que fue lanzado, posteriormente orbitado, le dio una vuelta a la Luna, se regresó a la tierra, descendió y aterrizó, todo ello totalmente de forma autónoma.
Ahora los astronautas seguirán desempeñando un papel clave en el pilotaje de la nave, especialmente durante operaciones como el acoplamiento con otra nave, lo cual será necesario para el alunizaje, ya que tras separarse de la etapa superior del cohete SLS en el espacio, la tripulación del Artemis 2 tomará los mandos de su nave para practicar estas maniobras de acoplamiento con la parte gastada del cohete antes de partir hacia la Luna.
La última etapa crítica de Artemis 2 será el reingreso a la Tierra, ya que la nave Orión, deberá entrar a la atmósfera terrestre a casi 40 mil kilómetros por hora, con temperaturas de mil 649 grados Celsius, considerándose que en el Artemis 1 tuvo problemas con el escudo térmico al desprendérsele trozos de material carbonizado más grandes de lo calculado, lo cual sucedió por una acumulación de gases en el material ablativo exterior del escudo térmico. Para evitar se repita en el Artemis 2, la nave adoptará un ángulo más pronunciado en la reentrada.
Posteriormente y gracias a una serie de paracaídas desplegados a 25 mil y nueve mil 500 pies de altura –es decir siete mil 620 y dos mil 896 metros, respectivamente– se ralentizará el descenso de Orión hasta amerizar en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, donde será recuperada la tripulación y se espera que todos puedan, por fin, respirar aliviados.
Sin duda, con la misión de Artemis 2 también se reanudará la carrera espacial donde, además de los rusos, también incursionarían otras naciones como China, Japón y hasta la India, sin descartar a la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés). organización intergubernamental creada en 1975, con sede en París con 22 Estados miembros, entre otros posibles participantes.
Pero si por alguna razón, ya sea en el despegue, el viaje o el reingreso de Artemis 2 a la Tierra se presenta algún inconveniente, esta situación afectará no solo los proyectos de la NASA, también lo serían los planes de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, quien ya sueña con la conquista de Marte, pero para ello requerirá de tiempo, recursos y respaldo de sus conciudadanos, factores que en los últimos tiempos le han faltado además de haber perdido mucha popularidad.
Por el momento, solo resta espera que el miércoles inicie un exitoso viaje de Artemis 2.
