JUGOS DE SAL. ELIXIR DE LA MERCED

JUGOS DE SAL. ELIXIR DE LA MERCED

Por: Mireya Lara Saavedra

En el corazón del mercado popular que grita vida, donde el hielo del Chimborazo se rinde; nace el misterio que a la mañana deslinda el sabor más puro de la encantadora Riobamba.

No es fruta dulce lo que el vaso reclama, sino el secreto centenario que la paila de bronce esconde: un caldo de vida que al cuerpo del trabajador responde cuando el frío de la andina madrugada inflama.

Huevo criollo que late en la esencia, sal de la tierra, pimienta y comino, el jugo de carne que marca el camino y levanta las almas con vehemencia.

El hielo picado, guardián del helero, baila en el vaso con prisa constante, mientras la cuchara, con ritmo elegante, va batiendo el milagro del pueblo fiestero.

Sabor de mercado, de historia y de herencia de doña Tomasa Paredes; si acaso, generaciones familiares como las de doña Luz Luna, donde el mestizaje se bebe a sorbos; un golpe de sal que aleja los morbos y clava en el pecho la viva memoria.

Salud, Riobamba, por tu plaza y mercado abierto, ¡por las manos mamas que guardan la fragua! Tu jugo de sal es el fuego y el agua que mantiene el alma del Puruhá despierta.

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