Maullidos Urbanos

La Luna en venta
Con el exitoso desarrollo de la misión de la nave Artemis 2, con la cual después de más de medio siglo los seres humanos volvieron a circunvalar la Luna, se reanudó el interés por los temas espaciales, pero algo poco conocido es que y “aunque usted no lo crea”, vivales que desde hace años han “vendido” lotes de nuestro satélite natural, con diferentes resultados.
Antes que nada y de acuerdo con el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 de la Organización de las Naciones Unidas, se estableció que el espacio ultraterrestre es un bien común internacional, “provincia de toda la humanidad” y, por lo tanto, se prohíbe que cualquier nación reclame su soberanía territorial. En su artículo 2 se establece concretamente que “la Luna y otros cuerpos celestes no están sujetos a apropiación nacional por reivindicación de soberanía, por medio de uso u ocupación, ni por ningún otro medio”.
Sin embargo, en 1980 Dennis Hope un norteamericano que atravesaba un divorcio y estaba sin dinero, pensó en la idea millonaria que podría ganar algo con una propiedad a la que sacarle beneficio, miró a la ventana y concluyó: “¡Eureka! Venderé la Luna”.
Tras investigar temas legales, Hope concluyó que si es de todos, entonces no es de nadie. Y, aunque un país no pudiera reclamarlo, ¿por qué no un particular?, es decir era tierra sin dueño tal como cuando los europeos llegaron al Nuevo Mundo. Para iniciar la venta de la Luna envió a Naciones Unidas una reclamación de propiedad sobre la Luna, así como de los otros ocho planetas con sus respectivos satélites.
En esa misiva explicó que su idea era subdividir y vender la propiedad a quien la quisiera. Y tuvo el detalle de decirles que, si tenían algún problema legal, se lo hicieran saber, pero no obtuvo respuesta. Por lo tanto, se dedicó a vender hectáreas no solo de la Luna, también extendió su negocio a Marte, Venus y Mercurio. Entre sus presuntos compradores están estrellas de Hollywood, expresidentes de Estados Unidos ya fallecidos como Ronald Reagan y Jimmy Carter, y grandes cadenas hoteleras como Hilton y Marriot.
Pero no fue el primer intento. Antes, en 1936, el estadounidense Dean Lindsay reclamó la propiedad tanto de la Luna como de todos los objetos extraterrestres. En 1954, el chileno Jenaro Gajardo Vera mediante un documento oficial firmado ante notario, se estableció como “dueño de la Luna”, incluso hoy día se mantiene el registro en el Archivo Judicial de Santiago. Sin embargo, en comparación de Hope, estos dos “vendedores” no tuvieron éxito.
Como se citó anteriormente, de acuerdo con el tratado internacional de 1967, donde se establece que la exploración y el uso de este espacio debe beneficiar y ser de interés de todos los países, pero en 2019 y cuestionada sobre la venta de la Luna, Claire Finkelstein, profesora de Derecho en la Universidad de Pensilvania y experta en derecho internacional, tajantemente respondió “no”.
Cuando son actividades comerciales espaciales, como la explotación de recursos, no existe una respuesta clara. Por ello, Ian Crawford, profesor de Ciencia Planetaria del Birbeck College de Londres en un artículo publicado en 2016, precisó que “la ley internacional es ambigua sobre las compañías privadas que establecen operaciones de minería en el espacio”, ello recomendó la necesidad de “revisar el Tratado del Espacio Ultraterrestre y actualizarlo”.
Mientras tanto y de acuerdo con el derecho espacial vigente, la Luna no es de nadie y es de todos al mismo tiempo, pero allá usted si decide invertir en la compra de un terreno fuera de la Tierra.
