Maullidos Urbanos

Maullidos Urbanos

Nostalgia vigente

Pese a las nuevas tecnologías que presumen ofrecer mejores servicios en la vida diaria, existen quienes prefieren los artículos de antaño, llamados vintage, al considerar que operan en mejores condiciones. Un ejemplo son los que prefieren la reproducción de música mediante los discos de vinil, a pesar de existir los discos compactos, memorias con canciones en formatos como mp3 o Windows Media Player, incluso aplicaciones como Spotify o Amazon Music.

El uso de este tipo de material se mantiene tan vigente que este miércoles 12 de agosto se conmemora el “Día Internacional del Disco de Vinilo, donde además de seguir adquiriéndolos también se busca divulgar y preservar la trayectoria de este formato clásico utilizado para escuchar música, al existir una gran cantidad de aficionados en varias partes del mundo.

La creación de esta celebración surgió en el año 2002 en California, Estados Unidos, cuando participantes en un evento musical decidieron rendir homenaje al disco de vinilo, como un invento que ha preservado el patrimonio sonoro del pasado. La fecha de esta efeméride se seleccionó al conmemorarse el aniversario de la invención del fonógrafo, por parte del estadounidense Thomas Alva Edison, el 12 de agosto de 1877.

El disco de vinilo, acetato o pasta, es un tipo de formato utilizado para la reproducir canciones grabadas. muy popular desde la década de los años cincuenta hasta los ochenta del pasado Siglo XX. De acuerdo a los melómanos este artículo debe ser considerado como un patrimonio musical de todos los tiempos por ser un clásico invaluable para escuchar música.

Quienes no disfrutaron de este medio de reproducción deben saber que los primeros fueron los discos de pasta, que giraban a 78 revoluciones por minuto (rpm), aunque debían ser tratados con mucho cuidado, ya que en caso de caer al piso se rompían en pedazos quedaban inservibles. Incluso, los tornamesas utilizaban como aguja un clavo sin cabeza. Por supuesto la reproducción monoaural no resultaba de gran calidad.

El siguiente paso fue perfeccionar el vinilo que resultó mucho más delgado, además permitió la introducción del sonido estéreo, es decir escuchar diferentes señales por dos canales –izquierdo y derecho–, lo que permitió una mayor calidad en la reproducción.

Existieron dos formatos, por clasificarlos de alguna manera: los pequeños, que giraban a 45 rpm, donde los sencillos tenían dos canciones, uno por cada cara, y los extended plays (EP), con cuatro melodías, dos por cara; los grandes, mejor conocidos como de larga duración o long plays (LP), que podían incluir hasta cinco o seis canciones por cada cara o, también, hasta media hora por lado, lo que ayudó a una mayor difusión de la llamada música clásica, ya que podían contener óperas o conciertos completos de mayor duración.

El mayor riesgo con estos acetatos era colocar indebidamente la aguja, provocando daños a los surcos y sucediera lo que se llamaba como “rayar” el disco y afectar la reproducción, ya fuera repitiendo constantemente una parte de la música o “brincarse” partes de la reproducción.

En fin, el mantener vigente los discos de acetato también ha ayudado a la comercialización de tornamesas y bocinas, desde sencillos hasta los sofisticados, todo sea para satisfacer a ese tipo de melómanos, quienes están dispuestos a disfrutar al máximo de ese particular gusto vintage.

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