Maullidos Urbanos


Encuesta sospechosista
En su edición de este lunes el periódico “El Financiero” publicó una encuesta acerca de la ctual aprobación ciudadana de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, alcanzada durante el pasado mes de febrero la cual, en resumen. llegó al 85% es decir cuatro puntos más en comparación con enero, cuando obtuvo el 81%.
De acuerdo con ese medio informativo, esta aprobación es la más alto logrado en los últimos 30 años cuando, desde 1995 en el sexenio de Ernesto Zedillo. la aprobación presidencial no llegaba a esa cifra. Únicamente Andrés Manuel López Obrador alcanzó 83% en la encuesta de este mismo diario levantada en febrero de 2019.
En estos momentos estas cifras no resultan ninguna novedad, sin embargo, en ese sondeo destaca la respuesta a la pregunta de quién ejerce más poder en México, donde el 49% respondió que la presidenta Sheinbaum, seguida por el 26% de quienes consideran que es el crimen organizado y, en tercer lugar, el 11% dijo que era el expresidente López Obrador.
De acuerdo a la historia política mexicana, cuando un expresidente dejaba el poder, en forma conjunta perdía el aura que lo envolvió los seis años que se mantuvo el poder, incluso las relaciones con su sucesor regularmente no terminaban bien, al grado de que por ejemplo al menos dos exmandatarios salieron del país como embajadores plenipotenciarios.
Otro caso es el de Carlos Salinas de Gortari, penúltimo mandatario del Siglo XX, quien tras dejar el cargo y de que su hermano Raúl fue arrestado y condenado tras haber sido acusado de diversos delitos, el 1 de marzo de 1995 se declaró en huelga de hambre durante 36 horas. Salinas, quien por su popularidad se llegó a especular de su posible reelección. debido al repudio popular con que terminó, días después salió del país y solo regresó esporádicamente.
Con estos antecedentes, la respuesta esperada a que cuánto poder aún ejerce López Obrador la respuesta debería ser cero, en lugar del 10% obtenido. Es decir, es una forma de admitir que el tabasqueño aún mantiene una relevante influencia ante Sheinbaum Pardo, donde se le ve más una administradora de la herencia política recibida que como mandataria.
Esta percepción existe, por una parte, por el activismo de Andrés Manuel López Beltrán, como secretario de Organización de Morena, a quien señalan que además de promoverse a las elecciones presidenciales de 2030 es el enlace con su padre y, por otra, varios de integrantes del actual gabinete federal prefieren no acatar las órdenes emanadas desde Palacio Nacional.
En verdad, Sheinbaum debe dar un golpe de mesa para demostrar que ella tiene y ejerce el poder, sin compartirlo y que sus proyectos y decisiones son las que deben prevalecer. De lo contrario no podrá sacudirse la imagen de ser una simple asistente de López Obrador.