Piercing corporal; expresión con raíces milenarias: UAEMéx

Piercing corporal; expresión con raíces milenarias: UAEMéx

Mucho antes de convertirse en una tendencia estética o en un símbolo de las culturas urbanas, el piercing corporal fue una práctica ritual presente en diversas civilizaciones antiguas. Más que una moda, las perforaciones corporales han sido, desde hace milenios, una forma de expresar identidad, pertenencia, estatus y memoria colectiva, afirmó el académico de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Ricardo Alfredo Romero Aguirre.

En el marco del Día Internacional del Piercing Corporal, que se conmemora el 28 de junio, el especialista explicó que, desde la antropología, el cuerpo no se entiende únicamente como un elemento biológico, sino como un espacio donde se construyen significados sociales y culturales. En ese sentido, cada modificación corporal comunica aspectos sobre quien la porta y sobre la forma en que desea ser reconocido por los demás.

“Las culturas ancestrales, como la mesoamericana, ya practicaban la modificación corporal en el sentido de lo que hoy denominamos corporalidad. La corporalidad implica reconocer que el cuerpo es una representación física, social, cultural y simbólica frente a los otros. Modificarlo significa otorgarle un sentido, un lugar dentro de una comunidad, un estatus, un rol o una función específica”, explicó.

Romero Aguirre señaló que, durante la década de los setenta, el piercing adquirió un nuevo significado al convertirse en un símbolo de identidad para distintos movimientos juveniles que cuestionaban los modelos tradicionales de apariencia, las normas sociales y los estereotipos de género. Desde entonces, estas modificaciones corporales comenzaron a resignificarse como una forma de expresión individual y de resistencia frente a los modelos establecidos.

No obstante, indicó que las perforaciones corporales continúan siendo motivo de prejuicios y actos de discriminación, principalmente por el desconocimiento y la falta de reconocimiento de la diversidad de identidades.

“En esa búsqueda de identidad, lo primero que tenemos para hablar es el cuerpo. Cuando alguien modifica su cuerpo mediante un tatuaje o un piercing, muchas veces se piensa que no sabe lo que hace; sin embargo, ocurre exactamente lo contrario. La persona toma una decisión consciente sobre cómo quiere representarse ante los demás, cómo desea ser vista, reconocida e identificada”, puntualizó.

El académico enfatizó que, más allá de los estigmas sociales, quienes deciden realizarse una perforación comparten la intención de expresar una decisión personal sobre su propio cuerpo. Por ello, recomendó que esta elección se tome de manera informada y responsable, privilegiando siempre el cuidado de la salud.

“Es una decisión para uno mismo. También hay que entender que probablemente atraerá miradas o comentarios, pero eso forma parte de romper con aquello que se considera cotidiano. Además, es indispensable acudir a un establecimiento que cuente con condiciones adecuadas de higiene y seguir todas las recomendaciones de cuidado posteriores para prevenir riesgos”, señaló.

Ricardo Alfredo Romero Aguirre invitó a reflexionar sobre la diversidad de las identidades contemporáneas y a reconocer que el cuerpo constituye un espacio legítimo de expresión, memoria y construcción cultural.

“Es importante comprender al piercing corporal como una representación de identidad. Nada es bueno o malo por sí mismo; lo fundamental es superar las barreras del desconocimiento y reconocer que cada persona tiene derecho a expresar su identidad desde su propia historia”, concluyó.

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