Sectas Evangélicas e Iglesias Católicas tradicionales frente al mito de la “ideología de género

Sectas Evangélicas e Iglesias Católicas tradicionales frente al mito de la “ideología de género

Autora: Mireya Lara Saavedra

En días pasados circuló por las redes sociales un comunicado de la FEINE (Consejo de Pueblos y Organizaciones Indígenas Evangélicos del Ecuador) en el que otras cosas decía oponerse a la “ideología de género”, coincidiendo con la postura del presidente Noboa, de “oposición a la introducción de la ideología de género en el sistema público”.

Es de dominio público que, buen número de pastores evangélicos y ex dirigentes nacionales se han posicionado a favor del proyecto político de Noboa, a través de la suscripción de un acuerdo de apoyo y cooperación gubernamental, inclusive participando con sus lideres/as en procesos eleccionarios junto a ADN, como es el caso de la actual aspirante a la prefectura de Chimborazo.

En este contexto, queda en evidencia que el “mito de la Ideología de Género” une tanto a sectas evangélicas como a iglesias católicas tradicionales en sus narrativas machistas para frenar los avances en igualdad y justificar el control sobre las mujeres y las disidencias.

Cabe recalcar que, el término “ideología de género” fue construido como herramienta política por sectores conservadores y sectas religiosas tradicionales contemporáneas para oponerse a políticas de igualdad, generando confusión respecto a la “perspectiva de género”, lo que ha impactado negativamente en la identidad y bienestar de las mujeres diversas.

El discurso sobre la “ideología de género no tiene ningún sustento académico ni jurídico, por consiguiente, es una farsa al presentarlo como supuesto “ataque a la familia tradicional”. El objetivo de fondo es mantener intacta la división tradicional del trabajo y el espacio de poder: el hombre como proveedor/autoridad y la mujer en el ámbito privado/cuidadora sin sueldo.

La tergiversación machista por parte de pastores evangélicos en Chimborazo está orientada a deslegitimar los liderazgos comunitarios, políticos o defensa de su autonomía territorial y corporal de muchas mujeres y jóvenes profesionales que, gracias a sus estudios y conocimientos intentan salir de “perversos adoctrinamientos” a condición de ser estigmatizadas como “exageradas”, “perdidas de su esencia femenina”, si acaso excluirlas de los espacios de decisión y discriminarlas con aislamiento familiar y social.

Diremos finalmente que, el análisis de la categoría social “género”, demuestra que los roles tradicionales asignados a hombres y mujeres, y las opresiones del sistema patriarcal son construcciones históricas. Por consiguiente, nuestro desafío es transformarles en nuevas relaciones de respeto al OTRO/A, solidaridad, equidad y democracia intergeneracional e intercultural. Todo ello pasa por la Pedagogía Comunitaria y de la Memoria Popular.

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